Día 18 de huelga

12 de junio

Otro día más de desastre continuo: tramos horarios muy difíciles de gestionar, servicios mínimos al máximo, correr de un lado a otro, pérdidas de vuelos y largas esperas. Los vuelos de llegada se quedan aguardando y la situación en la zona de equipajes es aún peor.

La noche es devastadora; si durante el día se vive un caos, de noche es indescriptible. Una auténtica vergüenza.

Día 17 de huelga

11 de junio

Hoy ha sido uno de esos días duros; duros para todos. La jornada ha estado marcada por la pérdida de vuelos, situaciones de extremo estrés y pasajeros frustrados y cansados de esperar. Y, a pesar de todo, la situación sigue igual, nada cambia. AENA, lejos de mediar para encontrar una solución a este problema, prefiere mirar hacia otro lado.

Mientras tanto, la adjudicación del servicio de PMR (Personas con Movilidad Reducida) para el lote 4, que corresponde a las Illes Balears, ha quedado desierta. Ninguna empresa quiere presentarse a lo que consideran una gran estafa por parte de AENA, una entidad que solo busca beneficios sin asumir ni una sola responsabilidad.

Día 16 de huelga

10 de junio

Todo continúa igual: momentos de estrés, falta de personal y una gran cantidad de vuelos perdidos. Hay pasajeros que optan por embarcar por su cuenta y otros que están completamente cansados de esperar. Incluso las compañías aéreas reclaman asistencia porque hay usuarios que llevan más de una hora aguardando.

Lo peor de todo es que no se prevén cambios; se ha entrado en una dinámica en la que esta situación ya se ha normalizado, convirtiendo las largas esperas y las pérdidas de vuelos en lo habitual.

Día 15 de huelga

9 de junio

Un día más, tanto los pasajeros como los trabajadores vuelven a sufrir los efectos de esta huelga y sus correspondientes paros parciales. Aunque durante estos paros se hace evidente la falta de personal —incluso con unos servicios mínimos superiores al 95%—, la realidad es que la escasez de plantilla se sufre también en el día a día, fuera de los periodos de huelga.

A pesar de esta situación, los trabajadores siguen dándolo todo y haciendo lo posible para que ningún pasajero se quede en tierra. Mientras tanto, la empresa continúa sin mostrar disposición al diálogo y niega la evidencia; en lugar de aumentar las horas del personal que ya tiene contratado, opta por incorporar a nuevos trabajadores, consolidando la precariedad como la tónica dominante.

Día 14 de huelga

8 de junio

Un día más de huelga marcado por la enorme cantidad de servicios mínimos impuestos. Aun así, hay franjas horarias en las que resulta absolutamente imposible asumir la carga de trabajo. En los mostradores se acumulan pasajeros esperando a ser recogidos mientras ven que sus vuelos ya están embarcando.

La situación no mejora cuando por fin se les recoge; al contrario, muchos creen que ahí se acaba el problema, pero luego les toca aguardar en la zona ZZ para ser trasladados a las puertas de embarque. Mientras tanto, el reloj no se detiene: los embarques continúan, los vuelos tienen que salir y las tripulaciones y compañías optan por la vía rápida, comunicando a los pasajeros con asistencia que nadie va a ir a buscarlos y que, si no se mueven por su cuenta, perderán el vuelo.

En llegadas el panorama es igual de desolador: aviones desatendidos, pasajeros que se acumulan en la terminal y apenas una o dos personas para hacerse cargo de todo el volumen.

Mientras tanto, la empresa sigue mirando hacia otro lado. El jefe de servicio continúa sonriendo como si estuviera de celebración, jactándose de que «solo» han secundado la huelga cuatro, cinco o seis personas. No se da cuenta —o no quiere reconocer— de que el verdadero motivo de que el resto esté trabajando es que más del 95% de la plantilla tiene asignados servicios mínimos.

Día 13 de huelga

7 de junio

Continúan los paros y, una vez más, los servicios mínimos marcan la tónica de esta jornada de huelga. Esto sigue provocando largas esperas para los pasajeros, a quienes las compañías aéreas recomiendan acudir al aeropuerto con bastante antelación para solicitar asistencia. Ante la demora, muchos usuarios, cansados de esperar, optan por dirigirse a las puertas de embarque por su propio pie para evitar perder sus vuelos.

Sin embargo, esta situación no parece afectar al jefe de servicio, quien la normaliza debido a que, de hecho, este venía siendo el funcionamiento habitual antes de los paros. La diferencia es que ahora el problema se ha agravado, quedando en total evidencia ante todas las empresas y los usuarios del servicio.

Día 12 de huelga

6 de junio

Continúa una jornada más de huelga de 24 horas, sin grandes cambios y fuertemente marcada por el cumplimiento de los servicios mínimos. Mientras tanto, el jefe de servicio sigue ignorando el problema y, sin ningún tipo de pudor, se burla de la situación.

Sin embargo, esto no hace más que motivar a la plantilla. Lejos de desanimarse, los trabajadores mantienen una gran determinación para seguir adelante hasta encontrar una solución a un problema real: la falta de personal y la gestión tan deficiente que se ha llevado a cabo hasta ahora.

Dia 11 de huelga

5 de junio

Una jornada más de huelga y, de nuevo, se vuelven a vivir momentos críticos por la falta de personal. El colapso se nota especialmente a mediodía, cuando los usuarios tienen que esperar más de 30 minutos para ser atendidos.

​Sin embargo, esto no es ninguna novedad, antes de los paros la situación ya era idéntica. Ante la desesperación, muchos desisten y optan por irse a las puertas de embarque sin ningún tipo de asistencia. Un abandono que, al final, es exactamente lo que le conviene a la empresa.

Día 10 de huelga

4 de junio

Los trabajadores ratifican la continuidad de la huelga ante la postura de la empresa y la pasividad de Aena

Tras el fracaso de la reunión entre el comité de empresa y la dirección, la plantilla ha decidido por mayoría absoluta continuar con la huelga. Los trabajadores se mantienen firmes en su postura; lejos de dejarse intimidar por las amenazas de la empresa, estas acciones han reforzado su unidad y ya se están planificando nuevas movilizaciones y estrategias de protesta.

La realidad de una crisis evitable

El caos diario se ha convertido en la tónica habitual, reflejando una realidad que no dista mucho de la que ya se vivía antes de la huelga debido a la persistente falta de personal. A pesar de la gravedad de la situación, algunas compañías aéreas y usuarios muestran comprensión ante las movilizaciones. Sin embargo, lo que resulta incomprensible para todos es que se permita seguir trabajando bajo estas condiciones y que ni Adelte ni Aena tomen medidas definitivas para resolver el conflicto.

Por otro lado, la cúpula más cercana a la jefatura de servicio continúa acatando directrices de forma ciega, sin ser consciente de que un acuerdo justo beneficiaría al conjunto de la plantilla. Lamentablemente, el temor parece pesar más que la razón; para algunos, la complacencia y el silencio ofrecen un beneficio inmediato más cómodo que afrontar la realidad y, de una vez por todas, decir BASTA.

Día 9 de huelga

3 de junio

Las reuniones bilaterales entre el comité de huelga y la representación empresarial han concluido sin alcanzar el éxito deseado. La compañía alega una situación de pérdidas económicas que le impide mejorar los términos de la oferta que ya constaba sobre la mesa de negociación. Como consecuencia de este estancamiento, todo indica que la huelga se extenderá a largo plazo.

Los sindicatos han trasladado a los trabajadores la propuesta de la empresa y han abierto un proceso de consulta para decidir si se mantiene la convocatoria de huelga.

Por otra parte, se continúan garantizando los servicios mínimos. Sin embargo, la situación asistencial diaria no ha variado respecto a las jornadas anteriores, registrándose momentos especialmente críticos debido a la escasez de personal.