La insostenible realidad de trabajar en Adelte: Caos, presión y complicidad

Es imposible trabajar en peores condiciones. Nos enfrentamos a turnos completamente desmantelados y sin personal, mientras el volumen de asistencias no deja de aumentar. Todo el mundo corre, llegamos tarde a todo y hay aviones en tierra sin cubrir. El estrés se ha apoderado de la plantilla, lo que se traduce inevitablemente en un servicio deficiente y pasajeros indignados. Nunca antes se había trabajado de una manera tan pésima y deplorable.

Mientras este caos ocurre a diario, Adelte y su jefe de servicio miran hacia otro lado. Se niegan a ver la realidad y, para colmo de males, pretenden chantajearnos: condicionan la negociación del fin de la huelga a que el comité retire todas las denuncias interpuestas contra la empresa por las infracciones cometidas durante este periodo. Son unos sinvergüenzas y unos caraduras; no hay otra forma de definirlos.

Mientras tanto, somos los trabajadores quienes debemos seguir soportando condiciones nefastas, una presión insoportable y la falta crónica de personal, cargando además con la culpa de los retrasos y las pérdidas de vuelos provocados exclusivamente por la negligencia de Adelte.

¡Basta ya de abusos y de mirar para otro lado!

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