Día 47 de huelga

11 de julio

El coste de una huelga evitable.

¿Por qué estirar la cuerda hasta romperla?

La huelga en el Aeropuerto de Palma de Mallorca finalmente parece encauzarse tras un período de conflicto que ha durado demasiado. El balance de este proceso es desolador: pasajeros al límite, trabajadores exhaustos y un servicio que, si ya venía arrastrando deficiencias graves, ha quedado completamente hundido.

Ahora que se ha alcanzado un principio de acuerdo donde la empresa, de manera sorpresiva, ha ofrecido incluso más de lo esperado, resulta inevitable hacerse las preguntas de fondo:

  • ¿Por qué ha sido necesario llegar a este extremo de asfixia? Si era viable asumir estas mejoras, ¿por qué se prefirió someter a la plantilla y a los usuarios a un desgaste tan severo?
  • ¿A qué se debe este giro de 180 grados? Es incomprensible que el responsable del servicio, que antes se enrocaba en el «no» absoluto, ahora firme un sí casi total a unas peticiones que hace semanas tachaba de imposibles.
  • ¿Por qué la dirección central tolera esta gestión? Cuesta entender cómo la cúpula de la empresa permite que la dirección local de Adelte en Palma estire la cuerda de esta manera, erosionando la reputación de la marca y destrozando la operativa en un nodo tan crítico.

La hora de la verdad: Del papel a los hechos

La desconfianza es alta y plenamente justificada. Ahora toca esperar a que los compromisos verbales pactados entre Adelte y los sindicatos se plasmen en un documento vinculante, detallado y por escrito. Solo así se podrá verificar el alcance real de los acuerdos y confirmar que esto no es, una vez más, otra maniobra de distracción o una pantomima por parte de la empresa para ganar tiempo.

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