Vamos a ver, seamos realistas: si la empresa se está ahorrando horas extras, ampliaciones de jornada, las dietas, el transporte, los domingos y la parte proporcional de los pluses, las pagas extras y la cotización a la seguridad social —además del sueldo que nos descuentan por los días de huelga—, el beneficio económico se lo quedan ellos. Mientras tanto, el trabajo sigue saliendo adelante; peor, sí, pero sale. Al final no cambia nada y no sirve de nada pensar que si hay o no sanciones por parte de Aena, eso es otro tema, al final y llegados hasta este punto los que perdemos somos todos.
Así pues, toca revisar qué estrategia nos conviene más, porque el camino actual no nos está llevando a ninguna parte.
Por otro lado, si nuestro único objetivo es que esta empresa se vaya, va a ser muy difícil que otra se interese por asumir el servicio. Al final, corremos el riesgo de tener que aguantarlos igual hasta septiembre o incluso hasta enero de 2028.
¿Qué es lo que realmente queremos y qué es lo que más nos conviene?
Es hora de que cada uno haga su propia reflexión individual, sin dejarse llevar por el «qué dirán» o por la presión del resto. Miremos cómo están las condiciones en otras compañías del sector y planteémonos, con la cabeza fría, si realmente estamos tensando demasiado la cuerda.