Día 14 de huelga

8 de junio

Un día más de huelga marcado por la enorme cantidad de servicios mínimos impuestos. Aun así, hay franjas horarias en las que resulta absolutamente imposible asumir la carga de trabajo. En los mostradores se acumulan pasajeros esperando a ser recogidos mientras ven que sus vuelos ya están embarcando.

La situación no mejora cuando por fin se les recoge; al contrario, muchos creen que ahí se acaba el problema, pero luego les toca aguardar en la zona ZZ para ser trasladados a las puertas de embarque. Mientras tanto, el reloj no se detiene: los embarques continúan, los vuelos tienen que salir y las tripulaciones y compañías optan por la vía rápida, comunicando a los pasajeros con asistencia que nadie va a ir a buscarlos y que, si no se mueven por su cuenta, perderán el vuelo.

En llegadas el panorama es igual de desolador: aviones desatendidos, pasajeros que se acumulan en la terminal y apenas una o dos personas para hacerse cargo de todo el volumen.

Mientras tanto, la empresa sigue mirando hacia otro lado. El jefe de servicio continúa sonriendo como si estuviera de celebración, jactándose de que «solo» han secundado la huelga cuatro, cinco o seis personas. No se da cuenta —o no quiere reconocer— de que el verdadero motivo de que el resto esté trabajando es que más del 95% de la plantilla tiene asignados servicios mínimos.

Día 13 de huelga

7 de junio

Continúan los paros y, una vez más, los servicios mínimos marcan la tónica de esta jornada de huelga. Esto sigue provocando largas esperas para los pasajeros, a quienes las compañías aéreas recomiendan acudir al aeropuerto con bastante antelación para solicitar asistencia. Ante la demora, muchos usuarios, cansados de esperar, optan por dirigirse a las puertas de embarque por su propio pie para evitar perder sus vuelos.

Sin embargo, esta situación no parece afectar al jefe de servicio, quien la normaliza debido a que, de hecho, este venía siendo el funcionamiento habitual antes de los paros. La diferencia es que ahora el problema se ha agravado, quedando en total evidencia ante todas las empresas y los usuarios del servicio.

Día 12 de huelga

6 de junio

Continúa una jornada más de huelga de 24 horas, sin grandes cambios y fuertemente marcada por el cumplimiento de los servicios mínimos. Mientras tanto, el jefe de servicio sigue ignorando el problema y, sin ningún tipo de pudor, se burla de la situación.

Sin embargo, esto no hace más que motivar a la plantilla. Lejos de desanimarse, los trabajadores mantienen una gran determinación para seguir adelante hasta encontrar una solución a un problema real: la falta de personal y la gestión tan deficiente que se ha llevado a cabo hasta ahora.

Dia 11 de huelga

5 de junio

Una jornada más de huelga y, de nuevo, se vuelven a vivir momentos críticos por la falta de personal. El colapso se nota especialmente a mediodía, cuando los usuarios tienen que esperar más de 30 minutos para ser atendidos.

​Sin embargo, esto no es ninguna novedad, antes de los paros la situación ya era idéntica. Ante la desesperación, muchos desisten y optan por irse a las puertas de embarque sin ningún tipo de asistencia. Un abandono que, al final, es exactamente lo que le conviene a la empresa.

Día 10 de huelga

4 de junio

Los trabajadores ratifican la continuidad de la huelga ante la postura de la empresa y la pasividad de Aena

Tras el fracaso de la reunión entre el comité de empresa y la dirección, la plantilla ha decidido por mayoría absoluta continuar con la huelga. Los trabajadores se mantienen firmes en su postura; lejos de dejarse intimidar por las amenazas de la empresa, estas acciones han reforzado su unidad y ya se están planificando nuevas movilizaciones y estrategias de protesta.

La realidad de una crisis evitable

El caos diario se ha convertido en la tónica habitual, reflejando una realidad que no dista mucho de la que ya se vivía antes de la huelga debido a la persistente falta de personal. A pesar de la gravedad de la situación, algunas compañías aéreas y usuarios muestran comprensión ante las movilizaciones. Sin embargo, lo que resulta incomprensible para todos es que se permita seguir trabajando bajo estas condiciones y que ni Adelte ni Aena tomen medidas definitivas para resolver el conflicto.

Por otro lado, la cúpula más cercana a la jefatura de servicio continúa acatando directrices de forma ciega, sin ser consciente de que un acuerdo justo beneficiaría al conjunto de la plantilla. Lamentablemente, el temor parece pesar más que la razón; para algunos, la complacencia y el silencio ofrecen un beneficio inmediato más cómodo que afrontar la realidad y, de una vez por todas, decir BASTA.

Día 9 de huelga

3 de junio

Las reuniones bilaterales entre el comité de huelga y la representación empresarial han concluido sin alcanzar el éxito deseado. La compañía alega una situación de pérdidas económicas que le impide mejorar los términos de la oferta que ya constaba sobre la mesa de negociación. Como consecuencia de este estancamiento, todo indica que la huelga se extenderá a largo plazo.

Los sindicatos han trasladado a los trabajadores la propuesta de la empresa y han abierto un proceso de consulta para decidir si se mantiene la convocatoria de huelga.

Por otra parte, se continúan garantizando los servicios mínimos. Sin embargo, la situación asistencial diaria no ha variado respecto a las jornadas anteriores, registrándose momentos especialmente críticos debido a la escasez de personal.

Día 8 de huelga

2 de junio

Una jornada más, nos encontramos ante una situación de caos generalizado, retrasos y deficiencias graves en el servicio, con una saturación evidente en mostradores, puntos de asistencia y la zona de llegadas. Queremos poner en valor, por encima de todo, el ejemplo de unión, profesionalidad y apoyo mutuo de todo el personal, que está sosteniendo la operativa. Esto ocurre mientras la dirección sigue mirando hacia otro lado y la jefatura de servicio muestra una absoluta dejación de funciones, priorizando asuntos de índole estrictamente personal con el personal de control de huelga por encima de la gestión de la crisis.

​Fallo crítico en los sistemas (PDAs)

​Queremos denunciar que la inoperatividad de las PDAs no se debe a un fallo de la aplicación, sino a una falta total de conectividad de datos. ¿Qué está ocurriendo con las infraestructuras tecnológicas? No se puede dar un servicio de calidad sin las herramientas básicas.

​Próximos pasos ante la convocatoria de la empresa

​Para la jornada de mañana, el comité de huelga ha convocado una reunión con la empresa y atendiendo al histórico y al perfil de los interlocutores designados, se mantiene un justificado escepticismo. No observamos una intención seria ni voluntad real de alcanzar un acuerdo que ponga fin a este conflicto.

La plantilla sigue unida. Mañana continuaremos defendiendo nuestros derechos con la misma firmeza.

Día 7 de huelga

1 de junio

La jornada del lunes no solo heredó los problemas del fin de semana, sino que agravó la situación en el aeropuerto de Son Sant Joan. Con el inicio de la semana laboral y turística, el impacto de la huelga del servicio PMR se intensificó, dejando en evidencia un conflicto estructural que sigue lejos de resolverse.

1. Cumplimiento estricto de los paros y máxima tensión

Los paros parciales programados para el lunes se cumplieron con un seguimiento masivo por parte de la plantilla. La indignación de los trabajadores lejos de diluirse, se ha cohesionado tras las acusaciones de esquirolaje hacia la empresa Adelte del día anterior. La plantilla mantiene el pulso firme, exigiendo el fin de la precariedad.

2. El «efecto acumulación» golpea a los pasajeros

Si el domingo fue crítico, el lunes sumó el desgaste de los retrasos acumulados. Los usuarios con movilidad reducida volvieron a ser los grandes damnificados de la jornada:

Se repitieron las imágenes de viajeros esperando, dependiendo de la solidaridad de otros viajeros o realizar esfuerzos físicos desaconsejados para su salud para no perder sus conexiones aéreas.

3. Las aerolíneas, al límite de su capacidad logística

Un factor clave de la jornada del lunes ha sido el creciente malestar de las compañías aéreas. El personal de tierra y de cabina de las diferentes aerolíneas tuvo que multiplicarse para asumir las tareas de desembarque y traslado de los pasajeros afectados. Las compañías advierten de que esta situación no solo es insostenible para sus trabajadores, sino que altera gravemente la puntualidad de los vuelos (efecto dominó) en todo el espacio aéreo.

4. Bloqueo absoluto por parte de Adelte

A pesar del caos visible en la terminal y de las protestas, la dirección de Adelte no ha mostrado intenciones de ceder ni de convocar un comité de crisis de urgencia. Los sindicatos ya avisan de que, ante este inmovilismo, la presión social e institucional irá en aumento durante los próximos días, apuntando también a la responsabilidad subsidiaria de AENA.

El lunes demostró que la huelga ya no es un problema puntual del fin de semana, sino una crisis logística diaria que amenaza con colapsar la campaña turística si nadie frena la postura de la empresa concesionaria.

Y… que pasa con las pda, no funcionan, no se pueden asignar servicios, no se puede usar la app, no hay datos , todo a través del ordenador. Será esta otra forma que se ha inventado la empresa para justificar los retrasos?

Día 6 de huelga

31 de mayo

La jornada del domingo confirmó lo inevitable: la unión de los trabajadores se fortifica cada día más ante la postura de la empresa. Sin embargo, la peor parte de este conflicto la siguen sufriendo los usuarios.

Los pasajeros con movilidad reducida se enfrentan a un escenario crítico de largas e intolerables esperas. Ante el colapso del servicio, muchos de ellos, exhaustos de esperar, se ven obligados a avanzar por sus propios medios hacia las puertas de embarque. Otros logran salvar sus vuelos únicamente gracias al auxilio improvisado del personal de las propias aerolíneas; de lo contrario, se quedarían en tierra.

Este colapso ha generado un efecto dominó con retrasos generalizados que ya golpean a todas las compañías aéreas del aeropuerto, mientras Adelte se mantiene en el inmovilismo y se niega a buscar una solución a la crisis.

Día 5 de huelga

30 de mayo

Crónica de una jornada de caos:

El impacto de la huelga:

​Hoy se ha vivido una jornada marcada por 24 horas de huelga, secundada nuevamente por la casi totalidad de la plantilla que no tenía asignados servicios mínimos.​

Ante la incapacidad de la empresa para gestionar quién acudía a su puesto, se ha improvisado un filtro en los accesos para fiscalizar rigurosamente quién entraba de turno.​

Colapso en las asistencias y retrasos generalizados.

​Aunque las compañías aéreas ya habían advertido a sus clientes que acudieran con más de dos horas de antelación para solicitar asistencia, no previeron que los tiempos de espera oscilarían entre los 30 y los 60 minutos. Esta demora provocó que muchos usuarios, cansados de esperar, optaran por desplazarse por sus propios medios hacia las puertas de embarque.​

La situación en el área de llegadas no fue mejor:​Aviones en pista a la espera de que se recogiera a los pasajeros de movilidad reducida (PMR).​

Desamparo en los accesos:

Algunas aerolíneas optaron por desembarcar a los PMR y dejarlos desatendidos en las puertas de embarque.

​Largas esperas para el acompañamiento a la recogida de equipajes, lo que obligó nuevamente a muchos usuarios a marcharse por su cuenta ante el agotamiento.​

Balance del día:

Caos, desorganización absoluta y una preocupante falta de voluntad por parte de la empresa para resolver el conflicto. Mención aparte merece la actitud del jefe de servicio, quien lejos de afrontar la crisis, parece disfrutar de la situación como si de un día de fiesta se tratara. Todo apunta a que el conflicto no tendrá una solución a corto plazo.