29 de junio
El caos de la asistencia en el aeropuerto: un negocio millonario a costa de los pasajeros
Lo que se está viviendo estos días es demencial y profundamente preocupante. La falta de personal ha dejado turnos totalmente descubiertos, especialmente en la franja nocturna. Es precisamente a esas horas cuando llegan la mayoría de los vuelos procedentes de Inglaterra, repletos de pasajeros que requieren el servicio de asistencia (PMR).
La realidad es desoladora: se les abandona a su suerte. La consigna oculta parece ser drástica: o embarcan por su cuenta, o se quedan en tierra. Mientras tanto, ni un solo responsable da la cara; todos se esconden en sus oficinas durante el día y por la noche se van a sus casas, blindándose para no ver los problemas ni recibir llamadas.
Un colapso diario sin responsables
La gestión de las llegadas empeora cada día:
- De 15 a 20 vuelos en distintas franjas horarias se quedan sin cubrir por falta de manos.
- Solo se atiende a quienes reclaman desesperadamente mediante llamadas telefónicas de última hora.
- En el horario de noche 3 conductores y 2 ó 3 agentes para cubrir todos los vuelos de llegada y salida con el agravante de que a partir de las 22 horas ya no hay control de pasaporte en llegadas y hay que llevar a los pmr a un montacargas donde quedan abandonados, y como resultado, estos pasajeros entre que son recogidos en el avión, dejados en el montacargas, pasan el control de pasaporte y en el hipotético caso de que sean recogidos para acompañarlos hasta recoger su equipaje pasan más tiempo con todo este trámite que lo que dura su vuelo.
De este despropósito, Aena es la responsable absoluta. Es inadmisible que no tome ninguna medida drástica contra Adelte, la empresa adjudicataria del servicio, que incumple sus obligaciones impunemente.
La cruda realidad: Estamos ante una red de sinvergüenzas a los que solo les interesa el dinero. No les importan los pasajeros, ni su dignidad, ni sus necesidades.
Propaganda vs. Realidad
Que nadie se deje engañar por su propaganda sobre «el mejor aeropuerto» o las supuestas mejoras que están implementando. Todo es una fachada comercial. Las grandes inversiones solo sirven para llenar los bolsillos de unos pocos; basta con mirar cómo cotiza Aena en bolsa para entender cuáles son sus verdaderas prioridades.
Para ellos, todo es negocio y dinero. Las personas, simplemente, no les importan.