Durante la huelga había excusas para todo: falta de personal, desatención a las Personas con Movilidad Reducida (PMR), retrasos en los embarques, usuarios PMR embarcando solos, asistencias que llegaban tarde —o que nunca llegaban— a los aviones, y pasajeros esperando en llegadas sin ser atendidos jamás. Perder vuelos salía gratis y a Aena le daba exactamente igual. Estábamos en huelga.
Ahora la huelga ha terminado y las excusas ya no valen. Pero, ¿qué ha cambiado realmente? Absolutamente nada. Todo sigue exactamente igual:
- Falta de personal alarmante.
- Pasajeros PMR desatendidos o forzados a embarcar por su cuenta.
- Asistencias que no llegan a tiempo a los aviones o que dejan llegadas sin cubrir.
Por si fuera poco, Adelte ha recortado horas a la plantilla y hay más personal de vacaciones. La única diferencia real es que ya no se pueden escudar en la huelga.
Ahora no se permite llegar tarde, no se puede dejar a ningún usuario desatendido, no se pueden desatender aviones y hay que abrir todos los puestos de trabajo. Sin embargo, seguimos sin personal suficiente.
¿Cómo pretenden que se cumpla con todo esto? A base de prisas, sobreesfuerzo y operando en condiciones totalmente precarias.
Entonces la pregunta es, ¿para qué ha servido la huelga?