Fin de la huelga, seguimos igual

Solo queda la firma de lo pactado entre Adelte y el comité. Parece que ya está todo arreglado, como si de la noche a la mañana los problemas hubieran desaparecido. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Cualquier persona desde fuera podría pensar que, al finalizar la huelga, todo vuelve a funcionar sobre ruedas. Qué gran mentira y qué enorme decepción.

Seguimos trabajando bajo mínimos. Afrontamos tramos horarios en los que apenas hay personal para cubrir las llegadas y las salidas, por no hablar de las facturaciones y de las asistencias amontonadas en el 321donde las escenas de caos y crispación son constantes. En la zona de embarques, la acumulación de asistencias es tal que los pasajeros deben esperar de pie al no haber un solo sitio libre.

Las llegadas son una vergüenza, aviones calzados sin poder cubrir y asistencias esperando indefinidamente para acompañar a los usuarios a recoger sus equipajes o salir de la terminal. Un verdadero caos, un desastre, un despropósito intolerable.

Mientras tanto, Adelte ya está a otra cosa y su jefe de servicio parece cantar victoria tras el acuerdo de la huelga, cuando ha sido él el principal causante de todo este descalabro.

Pero que quede claro: aquí seguiremos trabajando. No lo haremos por la empresa ni por su jefe de servicio; lo haremos por los pasajeros y por nuestra propia dignidad como trabajadores, ofreciendo lo mejor de nosotros cada día. Solo esperamos que Adelte se vaya de una vez y se lleve consigo al jefe de servicio y al ejército de rémoras que le acompañan, quienes no hacen más que mentir para justificar los retrasos y las quejas acumuladas de usuarios y compañías.

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