Por fin ha terminado la huelga, ¿y ahora qué? Seguimos exactamente igual.
La realidad diaria del servicio es insostenible:
- Falta de personal y recortes de horas: Vamos con retraso constante y la plantilla no da abasto.
- Pasajeros perjudicados: Personas que pierden vuelos o que se ven obligadas a embarcar por su cuenta porque no hay nadie para atenderlas.
- Aviones desatendidos: Asistencias sin cubrir mientras las aerolíneas no paran de llamar.
- Descontrol total con los medios: En el mejor de los casos —y en días con «bastante» personal— hay solo 3 o 4 personas para atender todas las llegadas. ¿El resultado? Sillas de ruedas abandonadas por todo el aeropuerto: paradas de taxi, autobuses, aparcamientos…
Todo esto no es casualidad; es el reflejo de una pésima gestión. Caímos en una espiral destructiva basada en el «es lo que hay», donde nos hemos acostumbrado a trabajar mal y bajo condiciones deplorables.
Por todo esto, la pregunta es obligada: ¿En qué ha beneficiado realmente esta huelga? ¿Qué mejoras van a llegar? ¿Habrá más personal, más horas y más medios, o seguiremos sumidos en este caos diario hasta que Adelte finalice su concesión?