Día 21 de huelga

15 de junio

Resulta incomprensible que para el día de hoy la empresa convoque a los sindicatos sin presentar ninguna propuesta concreta y además, mañana tienen una reunión en el TAMIB que va a resultar una maniobra estéril porque no hay nada nuevo que proponer y lo único que se hace es perder el tiempo y evidencia una falta de consideración hacia la plantilla.

Hay quienes quieren que la huelga termine para que la empresa actual se vaya de una vez. Sin embargo, la verdadera incógnita es otra: ¿buscan éstos realmente el cambio de empresa, o lo que quieren es que no se vaya para conservar su status por cuanto más tiempo mejor?.

Si entrara una nueva dirección viendo el panorama actual seguramente optaría por hacer una limpieza profunda en la oficina, foco de todos los conflictos y problemas.

Por otra parte, el control de la huelga ha desaparecido, los retrasos han dejado de importar. Da exactamente igual si hay 2, 3, 15 o 20 aviones en tierra sin cubrir, si falta personal para el embarque o si los pasajeros se quedan tirados. El descontrol es absoluto y el caos se ha convertido en la norma; a todos, incluida la cúpula directiva, les da exactamente lo mismo. Esto ya es un «sálvese quien pueda».​El desenlace es completamente incierto, no se ve el final y no existe una solución fácil, pero tampoco voluntad por parte de la empresa. Para colmo, Aena no responde. Es ahí donde se hace evidente el abandono total del servicio y el verdadero interés de Aena: el negocio y solo el negocio. Lo de velar por el bien de los pasajeros pasó a la historia; ya no importa nada.

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