31 de mayo
La jornada del domingo confirmó lo inevitable: la unión de los trabajadores se fortifica cada día más ante la postura de la empresa. Sin embargo, la peor parte de este conflicto la siguen sufriendo los usuarios.
Los pasajeros con movilidad reducida se enfrentan a un escenario crítico de largas e intolerables esperas. Ante el colapso del servicio, muchos de ellos, exhaustos de esperar, se ven obligados a avanzar por sus propios medios hacia las puertas de embarque. Otros logran salvar sus vuelos únicamente gracias al auxilio improvisado del personal de las propias aerolíneas; de lo contrario, se quedarían en tierra.
Este colapso ha generado un efecto dominó con retrasos generalizados que ya golpean a todas las compañías aéreas del aeropuerto, mientras Adelte se mantiene en el inmovilismo y se niega a buscar una solución a la crisis.