Con el inicio de la nueva temporada, se han vuelto a manifestar problemas críticos que afectan la eficiencia operativa.
La falta de escalonamiento en los turnos provoca que el personal coincida masivamente en las horas de entrada y salida, dejando desatendidos los picos de demanda. Esta situación se agrava por una infraestructura que no permite absorber el volumen de pasajeros, generando cuellos de botella sistémicos.
La acumulación de viajeros en los mostradores de facturación invade el flujo hacia los controles de seguridad, creando una saturación insostenible.
A esto debemos sumar el impacto negativo de las obras en la Terminal D, y que actualmente afecta a la operativa ya que la terminal C soporta la mayor carga de vuelos.